Argentina, feliz día
Argentina es una mujer. Es el objeto de nuestros mejores sueños. Es nuestra madre tierra. Nuestra Pachamama. Todavía hay algunos que la maltratan, que abusan de ella, que transforman a la Argentina en una mujer golpeada. Por suerte ya Nunca Más con golpes de estado. Pero la siguen dañando, quiebran su autoestima, achican su futuro, la lastiman y la llenan de dolores. Eso son algunos de sus hijos. Los más individualistas. Los egoístas que solo se aprovechan de ella para concentrar poder y dinero. Están enamorados de la codicia y no de la Argentina. Pero hay otros que la aman de verdad. Que en su crecimiento ven el crecimiento de la patria. Son los que trabajan y estudian todos los días buscando la excelencia. Los que pagan impuestos y no violan la ley. Los que son solidarios, valientes, responsables. Los que siembran la cultura del esfuerzo y el sacrificio y apuestan a la educación. Esos son los argentinos que hacen patria todos los días. Los que en el día de la mujer pueden hacerle inmensos regalos a la Argentina. Como Campanella , Nalbandián y sus muchachos. El Oscar para “El Secreto de tus ojos” y el triunfo en la Copa Davis tienen un componente de hazaña cultural y deportiva con varios denominadores comunes. No es mi intención hacer demagogia barata ni agitar la banderita del nacionalismo del golpe bajo. Pero no hay argentino que no se haya conmovido y alegrado por estas dos victorias. No para decir que ahora somos los mejores del mundo y vamos a ganar el mundial de fútbol con Maradona a la cabeza. Ojalá que eso ocurra. Vivimos demasiado crispados y nos merecemos un poco de alegría, de abrazos entre nosotros, de reconocernos en nuestra identidad. De querernos más, como nos aconsejó el Pepe Mujica. Ojo que no digo que con estas felicidades cinematográficas y tenísticas se acabaron los problemas y en Argentina está todo bien. Con 13 millones de hermanos argentinos pobres, siempre habrá que seguir peleando para que cada vez haya menos excluídos y más argentinos felices. Pero son como gritos de gol que nos hermanan con el que tenemos al lado y a lo mejor ni siquiera conocemos. Hay algo que tiene que ver con las raíces que nos iguala. Juan José Campanella y David Nalbandián demuestran que se puede. Son genios individuales pero que construyen equipos. Que meten mística, amor por lo que hacen y transpiran la camiseta. Ambos son pasión de multitudes. Son como dos escarapelas que podemos ponernos sobre el pecho con orgullo. Porque son de acá a la vuelta. Campanella se hizo grande en Estados Unidos pero se formó en Avellaneda y Nalbandián es figura mundial pero se hizo en Unquillo. Porque son producto de esta tierra y de esta cultura. Es verdad que nos falta mucho a los argentinos para construir un mejor país, con mas pan, paz y trabajo. Pero festejar con el puño cerrado y la alegría colectiva nos viene muy bien de vez en cuando. Para ratificar que podemos. Que depende de nosotros. Para hacerle dos regalos de lujo en el día de la mujer a la Argentina, la mujer que más amamos todos. Vamos Argentina gritaron Campanella y Nalbandian. Vamos Argentina gritamos todos. De corazón.
Alfredo Leuco es periodista. Actualmente es columnista de Radio Continental con Fernando Bravo. Conduce Le doy mi palabra por el Canal 26.