Néstor lo hizo
La democracia no es si te gusta bien y si no también. Las lógicas binarias de amigo o enemigo son producto de sociedades fracturadas. De enfrentamientos que no conducen a buenos puertos. Ese todo o nada define el blindaje autoritario y no la flexibilidad republicana. La democracia es precisamente todo lo contrario. La que reconoce los matices, la que no fogonea enfrentamientos, la que se enriquece con el pensamiento diverso. Lo digo porque a esta hora en el senado de la Nación, el kirchnerismo corre serios riesgos de quedarse sin nada por pretender tozudamente quedarse con todo. Hay que abrir el paraguas porque siempre hay espacio para alguna sorpresiva borocoteada. Pero todo indica que la intransigencia de Néstor Kirchner llevará a su bloque a una derrota expuesta donde perderán el control de la cámara alta tal como ocurrió en diputados. Ese absolutismo cerrado Néstor no le permite al matrimonio presidencial operar sobre la nueva realidad que surgió en las urnas el 28 de junio pasado. No terminan de reconocer la derrota. No procesan el cachetazo ciudadano. Se niegan a ver que los votos le hicieron perder su mayoría en el Congreso de la Nación porque perdieron en la provincia de Buenos Aires, en Córdoba, porque perdieron las clases medias urbanas y rurales y porque hasta perdieron en su propia casa, en Santa Cruz. Y en lugar de replantearse el fondo y las formas de su gobierno, redoblan la apuesta. Van por mas. No lo toman como un mensaje que debería obligarlos a mirarse a si mismos autocráticamente y preguntarse que pasó. ¿Cómo fue que perdimos tantos votos, tantos diputados, tantos senadores, tanto consenso social? ¿En donde nos equivocamos? Da la sensación de que Kirchner cree que no se equivoca nunca. El fue el mariscal de la derrota del peronismo y sin embargo operó todo este tiempo para mantenerse aferrado el sillón de ese pejotismo que tantas veces despreció. En ningún plano de la vida son buenos los extremos. En la política mucho menos. Las posiciones de máxima sirven para sentarse a negociar, a intercambiar ideas e impresiones. Los acuerdos son síntesis de todas las posiciones. Denominadores comunes. Es verdad que los senadores opositores son una mezcla de agua y aceite. Que Reutemann vota igual que Giustinianni cuando dijeron que solamente iban a estar juntos en el cementerio. Pero ese es precisamente el termómetro de los resultados que produjo el autoritarismo de Kirchner. Eso es lo que cosechó su siembra. La nueva realidad quiere instalar el diálogo donde siempre hubo monólogo. Quieren buscar consensos y puentes donde siempre hubo imposición y trincheras. Néstor maltrató tanto a tanta gente que en muchos casos solo los une el espanto. Kirchner logró varios milagros con esta actitud que lo perjudica tanto. Logró que Cobos fuera el candidato preferido de la oposición. Logró unificar a todos los no kirchneristas. En forma irresponsable fue por todo y está a punto de quedarse sin nada. Como en su momento hizo con la Sociedad Rural y la Federación Agraria, logró emblocar a todos los que están en contra. Se podría decir sin temor a equivocarse que el gobierno está recibiendo su propia medicina. Y que Kirchner lo hizo.
Alfredo Leuco es periodista. Actualmente es columnista de Radio Continental con Fernando Bravo. Conduce Le doy mi palabra por el Canal 26.