La venganza será terrible
No se trata del entrañable programa del Negro Dolina. La venganza será terrible parece ser el lema que Néstor Kirchner está dispuesto a llevar a la práctica hasta las últimas consecuencias. Y por eso la convivencia social entró en un cono de turbulencias, agravios y desmesuras que nos llevan por mal camino. El veto de la ley que beneficiaba a los chacareros destruidos por la sequía es el punto culminante de la provocación. Porque fue una norma solidaria, razonable y votada por unanimidad igual que la Ley de Glaciares que en su momento también fue vetada por la presidenta Cristina. Ojo con la repetición de ese mecanismo que debe usarse excepcionalmente. La vetocracia es muy peligrosa como táctica permanente. Dicen que es lo que los Kirchner piensan hacer cuando cambie la correlación de fuerzas en el Parlamento y los nuevos diputados y senadores puedan aprobar proyectos propios. Ojo porque un gobierno que solamente vete lo que el Congreso resuelva estará generando un conflicto de poderes. No estaría permitiendo que pueblo delibere y gobierne a través de sus representantes. Si todas las iniciativas son vetadas eso puede generar una tensión social muy delicada que empuje a los cacerolazos de protesta. Ojo con el uso y el abuso de un mecanismo para utilizar en situaciones muy extremas. Este veto demuestra tres cosas: revanchismo hacia el campo, desprecio por las instituciones legislativas y absoluta incapacidad en el manejo parlamentario. Hablo del papelón que deja muy comprometido y al borde de la renuncia al diputado Alberto Cantero y que salpica a Agustín Rossi y Eduardo Fellner. ¿Cómo es eso de que las leyes se aprueban sin leerlas? ¿Cuántos gatos por liebres se tuvieron que comer los legisladores y todos los argentinos? ¿ Que le hace una mancha mas al tigre del Congreso? Total, el gobierno lo convirtió en una escribanía irrespetuosa para con los legisladores convertidos en levantamanos. Después no nos quejemos del desprestigio que tiene la política en amplios sectores de la población que ven asombrados como los politicos, sobre todos los oficialistas, no son iguales al resto de los mortales y tienen privilegios inadmisibles. ¿Cuánto hubiera durado en su puesto un gerente en una empresa privada si hubiese firmado una decisión millonaria del directorio sin leerla? Y le aclaro que los productores a los que la presidenta les vetó la ayuda no son grandes ni sojeros. Siembran solo trigo y sus campos son un desierto de sequía que les quemó todo su patrimonio. Anibal Fernández desmintió tibiamente la posible suba al 45% de las retenciones a la soja. ¿Ojo con esa idea nefasta de mojarle la oreja todo el tiempo a la gente y si reaccionan con paros o movilizaciones acusarlos de oligarcas destituyentes y golpistas? Eso es más propio de las monarquías como denunció Eduardo Buzzi. ¿Cuál es el plan? ¿Poner de rodillas y fundir al campo? ¿Liquidar toda información crítica de los medios? ¿Tan terrible será la venganza?
Alfredo Leuco es periodista. Actualmente es columnista de Radio Continental con Fernando Bravo. Conduce Le doy mi palabra por el Canal 26.