Graciela y Hebe
Hace muchos años que conozco a Graciela Fernández Meijide y a Hebe Bonafini. Allá lejos y hace tiempo, mas de 25 años, integré desde el último escalón de importancia la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos donde Graciela se hizo dirigente nacional. Fui a muchas marchas de la Madres en la Plaza de Mayo y entrevisté no menos de 10 veces a Hebe. Por mi trabajo de columnista fui opinando de distintos sucesos que me hicieron cada vez mas crítico de Hebe y cada vez mas elogioso de Graciela. Hago un esfuerzo monumental para respetar a esas dos madres que perdieron a sus hijos. Es un dolor y un horror intransferible que no se si yo sería capaz de asumir sin caer en la locura o en la venganza por mano propia. Por lo tanto no me olvido que ambas fueron muy importantes en la lucha a favor de los derechos humanos. Pero también aprendí que el desgarro de las víctimas tampoco otorga impunidad para tomar cualquier postura y evitar la mirada crítica de la sociedad y del periodismo. Con todo respeto porque ninguna tomó el camino del ojo por ojo ni de la violencia contra los asesinos y torturadores de sus hijos veo que Graciela y Hebe representan dos caminos absolutamente distintos en la Argentina de hoy. Graciela en su momento se asoció políticamente con Carlos Auyero, un demócrata-cristiano íntegro de transparencia a toda prueba y gran capacidad intelectual. Hebe tiene como hombre de confianza a Sergio Schocklender, alguien que si bien ya pagó sus culpas ante la ley fue condenado por el asesinato de sus padres. La diferencia es abismal. Y se ve reflejada en cada postura. Graciela siempre apuesta al consenso, a debatir con honestidad intelectual y la cabeza abierta y es difícil que se le escape alguna agresión verbal. Hebe es la contracara. Sus discursos son agresivos y autoritarios. Eso la fue aislando cada vez más. Porque no solamente es insultante con los victimarios de sus hijos cosas que sería mas o menos comprensible. También ha descalificado por un tema electoral a gente muy luchadora por los derechos humanos como Pino Solanas o Martín Sabatella. En los últimos días, ya lo comentamos, Hebe trató de rata a Graciela y eso me dolió en el alma. ¿Cuál es el límite? El motivo fue que Graciela había propuesto una idea audaz y polémica como la de bajarle la pena a los represores a cambio de información fehaciente sobre los desaparecidos y sobre los nietos que las abuelas buscan sin descanso y sobre el número exacto de desaparecidos durante el terrorismo de estado. Ese fue su pecado. Abrir un debate sano, necesario y desde el lugar de la víctima para buscar la verdad y la justicia como siempre han dicho los organismos de derechos humanos. Verdad y justicia que deben ser para todos y no solo para algunos. Los derechos humanos tan manoseados pueden recuperarse como el terreno fértil en donde sembrar nuevos tiempos. El Pepe Mujica, candidato a presidente de Uruguay y ex Tupamaro en su sencillez y profundidad dijo que los argentinos nos tenemos que querer mas. Y tiene razón. No hablo de una actitud de hippismo infantil donde no hay conflictos. Hablo de respetar al otro y sus ideas. Hablo de no considerar enemigo al que piensa distinto. Hablo de ser intolerantes solamente con los corruptos y los golpistas. Con ellos nada, pero con el resto de los argentinos todo es posible.
Alfredo Leuco es periodista. Actualmente es columnista de Radio Continental con Fernando Bravo. Conduce Le doy mi palabra por el Canal 26.