La única verdad
A contramano de lo que Aristóteles escribió hace más de 2.300 años y que luego popularizó Perón entre nosotros, para los Kirchner, la única realidad es el relato y no la verdad. Tal vez eso explique su obsesión enfermiza por el control de los medios de comunicación y saque del campo del sicoanálisis las razones de su autismo político. Para Cristina el precio del pan francés es el que ella dice y Moreno le dicta, el canciller Taiana es el responsable de sus llegadas tarde a repetición, sus inquilinos y los bancos que tienen sus depósitos son de una generosidad inédita para pagarle alquileres adelantados altísimos y soñados intereses por los plazos fijos que están un 10% arriba de los que recibe cualquier mortal. Hay una construcción de autodefensa que pretende ser un fortín inexpugnable que solo ocurre en la cabeza del matrimonio y que, por momentos, los aleja tanto de la realidad que para muchos los acerca a la locura. Por eso el aporte que dejarán al peronismo que viene será eso de que “la única verdad es el relato”. Ya pasó mas de un mes de la paliza electoral que recibieron precisamente por creer en los dibujos de las encuestas que ellos mismos pagan y en los obsecuentes que para durar a su lado están condenados a pronunciar una sola palabra: si. Los argentinos todavía no hemos escuchado nada de boca del matrimonio presidencial que intente explicar aunque sea tímidamente cuales fueron los motivos que los llevaron a la derrota. Es mas, cada vez que se pronunciaron al respecto, señalaron que perdieron “por poquito” o que “ganamos a nivel nacional y en Calafate”. Arriba el relato, abajo la realidad. Es muy importante escuchar el balance que ellos hacen, no para que la oposición se frote las manos disfrutando de la tragedia ajena, pero si para adivinar que rumbo van a tomar las correcciones tan urgentes como necesarias que deben hacer. A falta de palabras hay que juzgarlos por los hechos. Y cada movimiento que Cristina realizó desde aquel 28 de junio negro tiene un denominador común: no están dispuestos a cambiar nada importante ni a entregar ninguna cabeza clave. Esa es la conclusión que se puede sacar de la rotación de gabinete, del pasito absolutamente insuficiente en la limitación de los superpoderes y del diálogo mediático que solamente incluye una reforma electoral bienvenida pero que tal vez ocupe el último lugar entre la lista de necesidades mas urgentes que tienen los argentinos mas pobres. El manejo caprichoso, negador y autoritario que hicieron de dos temas definitorios como el Indec y la crisis de la lechería pinta de cuerpo entero ese ADN que los lleva a potenciar el protagonismo de Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray, los dos talibanes que mas irritan a la población en general y a los damnificados por sus actos en particular. En las dos situaciones el único objetivo buscado y logrado a medias y con patas cortas fue ganar tiempo y tratar de dividir a los cuestionadores. Dentro de una hora comenzará una reunión clave para el futuro argentino entre Aníbal Fernández y el campo. Ojalá haya mas acuerdos que reproches y mas puentes que trincheras. Solo así se van a evaporar tanta sospecha y tanta desconfianza. Solo así.
Alfredo Leuco es periodista. Actualmente es columnista de Radio Continental con Fernando Bravo. Conduce Le doy mi palabra por el Canal 26.